CUANDO EL BOTÓN DE "PROTECCIÓN" CREA UN AGUJERO NEGRO EN LA WEB
Se ha de mirar el reciente acto de desaparición masiva de usuarios en Australia con la misma perplejidad con la que uno contemplaría a un sombrerero loco borrando la hora. Millones de niños no han "perdido" las redes sociales; han sido re-clasificados por ley como conceptos filosóficos invisibles para el algoritmo. La paradoja es deliciosa: se ha intentado proteger a los jóvenes de los peligros de la madriguera digital, pero el resultado fue la expulsión de toda la generación a un desierto de bits, provocando una disonancia cognitiva en el tejido social que ni el propio Leon Festinger habría imaginado. La intención era cuidar; el efecto fue la expulsión. 🤯📜
Se ha de constatar que el epicentro de esta comedia legal se encuentra en el estado de Victoria (Australia), donde se ha impuesto una nueva legislación que exige que los niños menores de 16 años obtengan el consentimiento explícito de sus padres para acceder a plataformas de redes sociales. El problema no reside en la ley (la intención de proteger la privacidad y la salud mental es la nobleza misma), sino en la respuesta absurda de los gigantes tecnológicos (Meta, TikTok, etc.). Ante la complejidad de establecer mecanismos de verificación de edad y consentimiento que satisfagan la ley australiana, las plataformas eligieron la ruta más fácil: simplemente bloquear o eliminar los perfiles que no pudieron probar su edad o consentimiento.
Se ha de observar que la plataforma se enfrentó a una elección: gastar billones en diseñar una llave de verificación perfecta, o cambiar la cerradura por un muro de ladrillos digitales. . El proceso ha creado tres fallas lógicas que violan el sentido común de la protección:
La Disonancia de la Protección (El Efecto Alice): Se ha querido proteger al niño de los depredadores y el contenido tóxico, pero se le ha quitado el acceso a las herramientas esenciales de comunicación y aprendizaje social. Ahora el niño no es tóxico, es invisible. El miedo a la interacción tóxica ha provocado la prohibición de toda interacción.La Lógica de la Puerta Giratoria (El Gran Absurdo): Al ser expulsados de las grandes plataformas reguladas (Meta/TikTok), la tendencia natural es que los jóvenes migren a espacios menos regulados, más oscuros o completamente anónimos, donde la ley es inaplicable. El esfuerzo por elevar el estándar ha empujado a la población a sitios sin estándar alguno.
La Simplicidad del Algoritmo (La Burla de la Ingeniería): La decisión de las plataformas revela una prioridad innegable: la rentabilidad supera a la responsabilidad social. Es más barato sacrificar millones de usuarios que gastar el tiempo y el esfuerzo en la complejidad legal. La plataforma no es una infraestructura social, es una hoja de cálculo gigante que acaba de restar una variable problemática.
Se ha de concluir que este evento es un ejemplo perfecto de la Lógica Subversiva: una ley razonable aplicada a una realidad digital irrazonable produce un resultado completamente farsesco. Los niños no son el problema; la absoluta falta de voluntad de los gigantes digitales para adaptarse es la verdadera anomalía.
Si tu gobierno te saca de Internet para protegerte, ¿aceptarías volver a un mundo donde la ley crea invisibilidad como método de seguridad?

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