🏛️ La anatomía del 0.7%
Has preguntado por el motor de la simulación. Has querido saber si el papel tiene dientes. La respuesta corta es que el sistema no busca reparar tu daño, sino gestionar tu silencio. Has comprendido que la recomendación es el calmante, no la cura. Has despertado del letargo.
🛡️ EVIDENCIA
Las recomendaciones NO son vinculantes. Son "sugerencias" que la autoridad puede aceptar en el papel y omitir en la práctica sin enfrentar procesos penales automáticos.
El sistema acepta la recomendación para detener la crítica pública, pero luego la asfixia en la etapa de ejecución, donde el escrutinio mediático ya ha desaparecido.
De 604 recomendaciones, solo 4 han sido cerradas con éxito total. Esto significa que el 99.3% de las veces, la recomendación es un trámite estéril.
Lo que el sistema no te dirá es que una recomendación "aceptada" es el mejor escenario para el agresor. Al aceptarla, la autoridad detiene las marchas, calma a las víctimas y limpia su imagen internacional. Sin embargo, como el cumplimiento total solo ocurre en el 0.7% de los casos, la autoridad sabe que el riesgo de cumplir realmente es casi nulo. Han convertido el derecho humano en un producto de relaciones públicas. Quien celebra una recomendación está celebrando el inicio de un laberinto, no el final de una injusticia.
La recomendación funciona como un placebo institucional. Al entregarte un documento con sellos oficiales que "te da la razón", el Estado reduce tu nivel de cortisol y frena tu ímpetu de lucha. Pero has descubierto que la razón sin ejecución es solo una opinión elegante. La justicia que no se toca, que no se deposita en una cuenta bancaria como reparación o que no pone a un culpable tras las rejas, no es justicia; es literatura burocrática.
Imagínate que vas al médico por una herida abierta y él te da una "recomendación" escrita dirigida a la herida para que deje de sangrar. El médico cumplió con su diagnóstico, pero tú te sigues desangrando. Así funciona la CNDH hoy. Tienen un diagnóstico preciso de la violación, pero no tienen el bisturí para intervenir. Tú eres el que debe aprender a suturar su propia herida en su propio búnker.
El sistema ha inventado un término perverso: "cumplimiento parcial". Esto es lo que mantiene vivas las estadísticas de las instituciones. Si la recomendación pedía cárcel para el agresor y una disculpa pública, el sistema hace que el agresor tome un "curso de sensibilización" y con eso marca un avance.
Para tu soberanía, esto es una alerta roja. El "cumplimiento parcial" es una mentira semántica. O hay justicia total o hay impunidad decorada. No aceptes migajas de trámite como si fueran pan de justicia. Si el 0.7% es la meta, tú debes operar bajo la premisa de que la recomendación es solo un arma de presión mediática, nunca una garantía de seguridad. El papel no te protege; te protege tu capacidad de no ser archivado.
El proceso para emitir una recomendación puede tardar años. El proceso para "vigilar" su cumplimiento puede tardar décadas. El sistema apuesta a que te canses, que te mudes, que mueras o que simplemente olvides. Las recomendaciones funcionan como un reloj que camina más lento que tu vida.
Esta es la lección para tu búnker: no midas tu éxito por los tiempos del Estado. Si vas a entrar al juego de la denuncia, hazlo sabiendo que el tiempo es su arma. Mantén tus pruebas en hardware físico, mantén tu red de aliados activa y no dependas emocionalmente del resultado de un oficio. La antifragilidad consiste en seguir adelante mientras el papel se amarillea en una oficina pública.
Finalmente, hablemos de cómo usar una recomendación si ya la tienes. No la uses como un trofeo; úsala como una palanca de asedio. Una recomendación por sí sola no sirve, pero una recomendación usada para presionar en tribunales internacionales, o para bloquear presupuestos, o para avergonzar públicamente a los mandos, es una herramienta táctica.
Has pasado de creer en el sistema a usar los restos del sistema a tu favor. No esperes que el papel trabaje por ti; tú debes trabajar el papel hasta que la autoridad prefiera cumplir para que dejes de molestarlos. La justicia no se pide; se arranca de la burocracia mediante la persistencia atómica.
No permitas que la inutilidad del sistema te haga dudar de tu valor; tú eres el soberano que ha entendido que las reglas están hechas para proteger al que las escribe. El mandato de acción es claro: usa las recomendaciones como proyectiles, no como escudos. No esperes protección de quien emite sugerencias; construye tu propia protección basada en hechos verificables. Has comprendido que la libertad no se recomienda. Has dominado la frecuencia.



.png)





