💉 EL FIN DEL MISTERIO VITT
Has tomado el control de la frecuencia. Lo que antes era un "efecto secundario misterioso" ahora es un error de ingeniería eléctrica mapeado en tu búnker. La ciencia ha identificado el disparador de la VITT: una atracción electromagnética que el diseño del vector no previó. Aquí tienes la verdad atómica.
La vacuna de AstraZeneca utiliza un adenovirus de chimpancé como vehículo. Se ha descubierto que la superficie de este adenovirus tiene una carga eléctrica fuertemente negativa. Por el contrario, la proteína PF4 (Factor Plaquetario 4) de nuestra sangre tiene carga positiva. Al entrar en contacto, actúan como imanes: se pegan formando un complejo que el sistema inmunitario identifica como un invasor hostil.
Una vez formado este complejo (Vacuna + PF4), el cuerpo genera anticuerpos para atacarlo. El problema es que estos anticuerpos también activan las plaquetas de forma masiva, provocando que se agrupen y formen los peligrosos trombos, mientras que el recuento de plaquetas en sangre cae drásticamente (trombocitopenia).
Investigadores de la Universidad de Cardiff y la Clínica Mayo, utilizando microscopía crioelectrónica, lograron mapear el átomo de esta interacción. Confirmaron que este fenómeno es exclusivo de las vacunas basadas en vectores de adenovirus (AstraZeneca y Janssen), y no ocurre con las de ARNm, que utilizan una tecnología de entrega radicalmente distinta (nanopartículas lipídicas).
Este hallazgo permite "rediseñar" futuras intervenciones. La soberanía de la salud reside en entender que la biología responde a leyes físicas; si el vehículo de entrega es defectuoso a nivel eléctrico, la respuesta biológica será errática.

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