Antibióticos vs. Cirugía: Nueva Evidencia
En el teatro de la medicina moderna, el bisturí ha sido el cetro absoluto durante más de un siglo. Sin embargo, los datos crudos del estudio CODA y las investigaciones publicadas en Science News han revelado una grieta en la armadura del dogma quirúrgico: la apendicitis, considerada durante décadas como una sentencia de quirófano, está siendo neutralizada por la precisión química de los antibióticos.
Los ensayos clínicos han demostrado que hasta el 70% de los pacientes tratados exclusivamente con antibióticos evitaron la cirugía durante al menos 90 días, y cerca de la mitad se mantuvieron libres de quirófano por años.
La recuperación tras el tratamiento farmacológico es significativamente más rápida, permitiendo que el individuo retorne a su estado de Soberanía Física en días, frente a las semanas de convalecencia post-operatoria.
Aunque la cirugía es definitiva, los antibióticos ofrecen una vía de antifragilidad: fortalecen el sistema sin la agresión de la anestesia y la incisión, reservando la intervención solo para casos de obstrucción masiva o perforación inminente.
Hemos mapeado este fenómeno como un isomorfismo: por qué destruir la estructura (cirugía) cuando puedes restaurar el flujo de energía (tratamiento químico). La obsesión por la extirpación refleja una "Entropía de Consumo" médica que ignora la capacidad de autorregulación del cuerpo cuando se le provee del vector de curación correcto.

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