El Espejismo de la Estimulación: Desarticulando la Jerarquía de los Polvos Blancos
Resulta fascinante, en un sentido puramente catastrófico, cómo la humanidad ha logrado clasificar su propia autodestrucción en cinco elegantes categorías, como si de una cata de vinos en el apocalipsis se tratara. Se ha observado que la distinción entre el clorhidrato de cocaína y sus derivados no ha sido solo una cuestión de química, sino de velocidad: el arte de caer al vacío lo suficientemente rápido como para no sentir el viento. El "tusi" o cocaína rosa, ese simulacro neón que ni siquiera ha tenido la decencia de contener cocaína la mayoría de las veces, ha operado como la metáfora perfecta de la posmodernidad: una etiqueta cara pegada a una mezcla de basura sintética que el consumidor ha aceptado con una sonrisa plástica. La adicción no ha surgido de la sustancia, sino de la disonancia cognitiva de creer que se puede comprar la felicidad por gramo sin pagar los intereses en salud mental.
La arquitectura de la dependencia ha variado según el envoltorio: mientras el crack ha ofrecido un secuestro exprés del sistema de recompensa en cuestión de segundos, la cocaína inhalada ha preferido una seducción más lenta, una burocracia de la euforia que ha permitido al adicto mantener la ilusión de funcionalidad mientras sus receptores dopaminérgicos se declaraban en huelga permanente. Se ha vuelto evidente que la base libre y la pasta base han constituido los niveles más brutales de esta escala, eliminando cualquier intermediario entre el deseo y el colapso. El alivio sistémico ha demandado que se deje de mirar el color del polvo para empezar a cuestionar el vacío que intenta llenar, pues al final del día, todas las variantes han compartido la misma propiedad física: la capacidad de evaporar el futuro en un suspiro, dejando tras de sí un rastro de ceniza y promesas rotas.
"Tú has creído que estabas eligiendo un atajo hacia la cima, sin notar que la montaña que escalas está hecha de tu propia piel y se deshace a cada paso que das."

Publicar un comentario