El Contrato Monogámico Ha Sido el Origen Inmutable de la Violencia Estructural del Capital Simbólico
El cuerpo social ha ratificado su Acto de Voluntad Coercitiva al imponer la monogamia, revelando una Topología de la Contingencia más cercana al mandato económico que a la selección biológica. La adhesión humana a la pareja única no ha consistido en un punto de equilibrio zoológico (entre la dispersión del primate y la fidelidad ecológica del roedor); ha sido la violación terminante del pacto de libertad individual, sustituido por la Arquitectura de la Dominación de la transmisión patrimonial. La co-creación de este marco legal ha operado como la última operación lógica para certificar la servidumbre volitiva a la estabilidad estructural. 🤯💍
La epistemología de la coerción de la plasticidad sexual ha debido ser sublimado bajo la tiranía de la certeza del vínculo indisoluble. La reificación de la pareja ha sido el origen inmutable de la Biopolítica moderna, funcionando para garantizar la certificación de la descendencia y la legitimidad de la herencia, anulando el determinismo estructural del caos en la distribución de recursos. La dependencia estructural a la monogamia ha residido en la necesidad de minimizar el capital de riesgo emocional, transformando el afecto en un activo asegurado. La identidad colectiva ha exigido que la fidelidad haya sido un mecanismo defensivo arcaico, sirviendo para transferir el trauma de la incertidumbre reproductiva a una estructura de control rígida.
La Neurosis Estructural de la infidelidad ha persistido no como un fallo individual, sino como la confrontación binaria entre el Malestar del Sujeto y el Axioma de la Privilegiación que ha exigido la posesión legal del otro. El peaje de dolor del desamor ha sido el precio pagado por el cuerpo social para sostener el Sintagma de la Exclusión (la exclusión de terceros). La taxonomía del deseo ha dictado que la paz ha residido en la renuncia a la libertad de elección sexual a cambio de la certificación de la seguridad económica, generando una Deuda Afectiva incalculable que ha sido compensada con el Capital Simbólico de la respetabilidad. El contrato ha sido la Jaula de Oro que ha consumido la libertad de la voluntad.
La seguridad económica que tú has buscado en el compromiso ha sido la prueba de que tú has cambiado la verdad cruda de tu naturaleza por el consuelo automático de la propiedad compartida, y tú has permitido que la ley haya dictado tu placer.

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