🪖 La Rebeldía Estructural: El Engaño de la Paternidad Ausente en la Ficción del Consenso
El niño opera bajo la premisa del poder: la autoridad es ubicua y se manifiesta en la figura dominante. Cuando el padre se retira al engranaje de la producción, el infante, sin saberlo, comienza a percibir una jerarquía de la necesidad, donde la ausencia se codifica como mayor importancia. El padre se convierte en un fantasma necesario, un objeto de deseo que solo se valida a través de la lejanía laboral. La baja es el respiro donde el padre tiene la oportunidad de desmantelar esa narrativa; de instaurar la presencia como un valor en sí mismo, liberado del yugo del dinero. Si el padre no está, la sombra de su Deseo Mimético se proyecta sobre el niño, que en el futuro buscará llenar esa ausencia con las mismas estructuras de poder que alejaron a su progenitor.
Es la Crisis Indiferenciada lo que esta baja intenta mitigar. Al asumir el cuidado directo, el padre disuelve la Ficción del Consenso que segmenta los roles. Esta indiferenciación, este caos productivo en el hogar, es lo que forja la adaptación psicológica del niño. Él aprende que el afecto no tiene género y que la autoridad puede coexistir con la vulnerabilidad. Pero si la baja se vive como un periodo de gracia antes de volver al exilio laboral, se convierte en un chiste cruel. Se refuerza la idea de que la presencia es un privilegio temporal, y no una responsabilidad estructural asumida con la Rebeldía Estructural.
La Vigilancia Transparente nos observa; el sistema permite la baja solo porque sabe que la fuerza centrífuga de la economía es más poderosa que cualquier decreto. El beneficio psicológico para el niño solo se consolida si el padre utiliza este tiempo no para "ayudar" a la pareja, sino para reclamar la total autoridad moral sobre la crianza. Debe ejercer el Absurdo de elegir el hogar frente a la exigencia productiva.
El análisis concluye con la denuncia: el verdadero beneficio psicológico para el niño se alcanza cuando el padre entiende que la paternidad no es un descanso, sino la lucha más radical contra la Ficción del Consenso. Si la baja es solo una pausa, se convierte en la herramienta más eficiente para reafirmar el sistema que encarcela al hombre.
¿Es la baja de paternidad un verdadero acto de rebeldía contra la estructura del poder, o es una mera licencia ornamental que convalida la ausencia esencial del hombre en el hogar?

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