LA LOGÍSTICA DEL MIEDO. EL SECUESTRO DE 25 ALUMNAS EN NIGERIA NO ES UN CRIMEN, SINO UNA TRANSACCIÓN DE CAPITAL
El secuestro masivo de 25 alumnas en Nigeria, sumado al asesinato del subdirector, no es un evento caótico. Es una operación de costo-beneficio perfectamente calculada. La escuela es un activo blando, y el miedo es la única moneda estable en la economía del colapso. Esto no es terrorismo ideológico en su forma más pura; es el mimetismo funcional de la violencia que se ha convertido en una industria. La captura de estudiantes es la extracción de capital más eficiente.
La lógica es binaria: la debilidad del Estado es el suministro; la necesidad de efectivo del grupo armado es la demanda. La vida del subdirector es el costo operativo para asegurar la seriedad de la amenaza. Las veinticinco niñas no son víctimas; son unidades de negociación en una mesa donde el único agente de cambio es el pánico de las familias. Este drama es el mecanismo de ajuste de un sistema que ha permitido que el vacío de poder se llene con la logística del miedo.
La sociedad se acostumbra. La gente aprende la condición humana de la vulnerabilidad extrema. En un país donde la seguridad es un privilegio de la élite, la escuela se convierte en un punto de transacción fácil. Los perpetradores no son aberraciones; son el subproducto lógico de la ausencia institucional. El secuestro es, en esencia, la sentencia cínica de que la vida joven e inocente tiene un precio de rescate y que la única forma de garantizar la estabilidad es ceder al chantaje.
Cuando el mundo mira, ve una tragedia. Los actores del crimen solo ven una cadena de suministro asegurada. El regreso de estas niñas, si ocurre, no será un acto de justicia, sino la validación del modelo de negocio. El ciclo no se rompe con una liberación; simplemente se reinicia con la certeza de que la próxima escuela es el siguiente punto en el mapa de la ineficiencia estatal.
Cuando escuches la próxima noticia de un rescate, acepta que la batalla no se libra por la moral, sino por la capacidad de imponer una seguridad que sea un costo prohibitivo para el criminal.

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