🪖 La Condición Operante: La Estrategia del Sacrificio como Ciencia de la Guerra
Este ejercicio es el Arte de la Guerra (Científica) llevado al laboratorio. El enemigo no es la nieve, es el pánico. Y el pánico es la única variable que la ciencia debe erradicar. Cuando un cuerpo se somete a la hipotermia y a la presión de la nieve, el cerebro entra en un estado de desorganización que desactiva el pensamiento racional. El éxito de esta prueba no radica en la cantidad de tiempo que los sujetos resisten, sino en la calidad de los datos que se extraen de ese margen de locura: ¿Qué estímulo, qué instrucción repetida, qué entrenamiento previo puede contrarrestar la pulsión instintiva de luchar por salir? Se está diseñando la Condición Operante que puede ser implantada en el soldado o el explorador para que, ante la catástrofe, actúe no por heroísmo, sino por una respuesta entrenada y automatizada.
La clave de la Estrategia del Sacrificio es que sea voluntaria. El sujeto que se ofrece para ser enterrado ya ha ganado la primera batalla: ha aceptado la posibilidad de su propia muerte en un entorno controlado. Esto permite al analista aislar la respuesta orgánica de la respuesta moral. El Cálculo Frío es que este sacrificio de unos pocos salvará la vida de muchos en el futuro, cuando la naturaleza imponga su propia prueba sin testigos ni equipos de rescate. No hay piedad en esta ciencia, solo una búsqueda implacable de la máxima eficiencia en la supervivencia.
El análisis concluye con la sentencia: la única lección que la ciencia extrae de estos cuerpos enterrados no es la resistencia física, sino la disección de la voluntad para convertir al hombre en la herramienta más fiable en la guerra contra el caos.
¿Es el voluntariado un testimonio de la bondad humana, o la confirmación de que la Fortaleza de la Voluntad puede ser entrenada, medida y, en última instancia, controlada para fines puramente estratégicos?

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