EL ETERNO RETORNO DE LA BALA: POR QUÉ LA REVOLUCIÓN MEXICANA HA CODIFICADO LA REPETICIÓN DEL FRACASO
La fecha del 20 de noviembre no ha sido el glorioso comienzo de una nueva era; ha sido el primer espasmo de la enfermedad que ha consumido a México durante un siglo. La Revolución, en su verdad cruda, ha sido un pacto de sangre que la élite política no resolvió, sino que institucionalizó.
El verdadero fracaso no yace en la violencia de los hechos, sino en la estéril estrategia política posterior que garantizó, con precisión fatal, el eterno retorno del mismo conflicto bajo distintos nombres. Sentirás el peso de esta verdad: México no carece de estrategia; tiene una estrategia de simulacro para perpetuar la herida.
1. La Fricción de la Verdad: El Caos Devoró al Ideal (1910-1913)
La Revolución ha sido lanzada por la ingenuidad trágica. El ideal maderista de una democracia funcional fue devorado por la brutalidad de la historia en un lapso de tres años. La "verdad de los hechos" es simple y brutalista:
La Traición del Lenguaje: La revolución se vendió como un alzamiento social (Tierra y Libertad), pero ha operado como una guerra de caudillos por el control del aparato estatal. La promesa agraria y laboral fue una retórica barata para movilizar a las masas del Norte y del Sur, mientras los verdaderos intereses de las facciones luchaban por la hegemonía.
La Muerte del Idealismo: El asesinato de Francisco I. Madero en 1913 ha demostrado la condena estructural del país: el poder nunca se cede por la vía civil, siempre se arrebata a través del fuego. El periodo siguiente, el decenio trágico, ha sido un caos puro de fragmentación militar. El núcleo de la verdad se siente en el pecho: el pueblo no ha ganado, solo ha cambiado de amo.
2. La Sentencia Histórica: La Estrategia del Simulacro Político
La verdadera tragedia ha llegado después de la sangre. Una vez apaciguada la violencia armada, México ha fracasado sistemáticamente en construir una estrategia política que evitara la repetición del ciclo.
La Codificación de la Lucha: Los líderes posrevolucionarios (Plutarco Elías Calles) no han desarmado el conflicto; lo han codificado dentro de una estructura institucional: el P.N.R., que se transformaría en el PRI. Esta fue la gran estrategia de México: crear un partido que simulara ser el país.
El Mito Fundacional: El PRI ha expropiado el 20 de noviembre, convirtiéndolo en un mito fundacional. Al declarar que la Revolución era "continua" y que el partido era su único heredero legítimo, anularon la necesidad de una estrategia de futuro. La estrategia fue simple: evitar el debate ideológico al insistir en que el partido ya era la ideología y el cambio.
El Precio de la Hegemonía: Esta hegemonía burocrática ha garantizado que la única vía de ascenso al poder fuera la sumisión al partido, no la contienda democrática o la creación de nuevas ideas. Al no permitir la fricción política real, se ha asegurado que las tensiones sociales y económicas reprimidas estallen de nuevo, ya sea en el campo, en las universidades o, más recientemente, en las urnas con el mismo fervor de los Caudillos. La presión de esta burocracia se vuelve palpable.
México ha fallado en tener una estrategia política para no repetir la historia porque su estrategia ha sido repetir la historia. El sistema político, desde 1929, ha operado bajo un fatalismo subconsciente que acepta la Decadencia.
No se busca resolver la injusticia agraria, sino administrar el conflicto. No se busca construir una democracia de contrapesos, sino centralizar el poder con la etiqueta de "revolucionario". El país no ha roto con el Caudillismo; lo ha cambiado por la hegemonía de la burocracia partidista.
El Maestro del Fuego observa la sentencia: la única forma de que un país honre su sangre derramada es dejar de simular el cambio.
Interpelación Final:
La revolución se repite en cada sexenio que no resuelve el pasado. ¿Estás dispuesto a romper el ciclo de la ceniza dejando de delegar el fuego a quienes solo saben administrar sus restos?

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