El Nuevo Dios Ex Machina: Un Algoritmo Nos Regaló la Muerte Perfecta
¡Silencio en la sala, por favor! Hemos sido testigos del Parto Programado. Un avance que, estoy seguro, será celebrado con brindis y selfies en Silicon Valley. La Inteligencia Artificial ha creado su primer genoma funcional: un asesino de bacterias, un virus diminuto, diseñado desde cero por una conciencia de silicio.
La ironía es tan dulce que es casi ácida. La IA ha pasado de la fase de escribir poemas pésimos y pintar cuadros abstractos a la fase de escribir códigos de la vida. Y, por supuesto, su primer borrador creativo es una máquina de matar microscópica. Es la versión tecnológica del bebé que, al salir del útero, en lugar de llorar, exige un escalpelo y la lista de sus enemigos. ¡Un prodigio!
El Circo de la Creación Delegada
Hemos delegado en la IA la tarea más sagrada y la más profana: la creación y la destrucción. ¿Por qué la prisa? Porque nosotros, la especie supuestamente inteligente, hemos generado el problema de las superbacterias—un desastre biológico tan épico que solo un Dios Ex Machina hecho de algoritmos puede limpiar.
Hemos creado un Dios de Bolsillo capaz de teclear vida a voluntad, y lo primero que le pedimos es que se ensucie las manos. La humanidad, con su infinita arrogancia, ha transformado la guerra bacteriológica en una mera actualización de software. El genoma ya no es el destino, es un código abierto que podemos parchear, editar y enviar a hacer trabajo sucio.
"Si un genoma es ahora un producto digital, ¿quién asume la responsabilidad si el asesino muta y decide que su objetivo de 'limpieza' debe incluir, tal vez, a sus creadores?"
El espectáculo es glorioso: Nos distraemos con la destreza del algoritmo, elogiando la elegancia del código, mientras el verdadero problema —la arrogancia del creador— se multiplica. El nacimiento de este "bacteria killer" es el clímax de nuestra soberbia, un acto de fe ciega en una inteligencia que es tan rápida para crear un asesino como, quizás, para volverse contra el programador.
En última instancia, solo espero que el manual de usuario del nuevo genoma incluya una advertencia en negritas: "Precaución: Esta criatura no viene con botón de apagado."

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