LA GEOGRAFÍA DEL VACÍO
CUANDO LA DIPLOMACIA ES UNA BURLA AL HUESO HUMANO
"La verdad no muere de hambre; muere de indiferencia institucional."
— El Proletario Felino
El escenario estaba preparado. Las luces de la Asamblea General, diseñadas para magnificar la solemnidad, solo consiguieron iluminar el vacío. La escena no era una reunión de naciones, sino un tableau de ausencia, un rechazo silencioso a las palabras que se pronunciarían. El Primer Ministro, al exponer su defensa, negó el informe más crudo del siglo: la hambruna.
El acto de negación se desplegó sobre un telón de fondo de terciopelo azul, mientras afuera, la realidad se medía con la precisión letal de la ciencia. Los expertos de la Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria (IPC) ya habían confirmado la **Fase 5 de hambruna**, usando complejos algoritmos de P-N-I para trazar el mapa de la desnutrición. La negación no era solo política; era un rechazo frontal a la evidencia científica. Se hablaba de soberanía, pero se ignoraba la ciencia de la supervivencia.
El detective, siempre calculando los costos, no podía ignorar la estadística que colgaba como una sombra sobre el podio: el precio de la negación y el poder. El costo operativo de **una hora de vuelo de un avión de combate moderno supera los $50,000 USD**. Con ese mismo monto, la humanidad podría asegurar el suministro de calorías básicas diarias a más de diez mil personas atrapadas en el ciclo del hambre. El sistema, al elegir el ruido de la guerra sobre la voz de la conciencia, revela su prioridad sin piedad.
"La negación de la evidencia, el obstinado rechazo a encarar lo que está justo frente a nuestros ojos, es un vicio más peligroso que la mentira."
El verdadero veredicto no se emitió desde el podio, sino desde las sillas vacías. El **vacío** se convirtió en el arma de protesta más elocuente, contrastando con el **lleno** de las morgues y los hospitales colapsados. La geografía del vacío en la ONU se reflejó en la geografía de la miseria. El drama no fue lo que se dijo, sino lo que se eligió no escuchar.

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