El Fuego de la Obediencia

La milicia popular como espectáculo político

"No se puede construir una nueva ciudad sin demoler primero las ruinas de la memoria."

La escena era un chiste de mal gusto, un guion digno de la farsa más patética. En el asfalto que se derretía bajo el sol caribeño, un grupo de hombres y mujeres, con los pies metidos en sandalias viejas y la ropa descolorida, se esforzaban por imitar el paso marcial. Eran los habitantes de un barrio popular, un laberinto de casas improvisadas y esperanzas desvanecidas, y ahora, por decreto de la revolución, se convertían en soldados de pacotilla.


Un instructor con un uniforme demasiado grande para su delgada figura gritaba órdenes con una voz que se perdía en el eco de las calles estrechas. "¡Rodilla al piso! ¡Pistón al pecho! ¡Somos el pueblo en armas!", vociferaba, mientras el rostro de una anciana, con las manos temblorosas y los ojos perdidos, se esforzaba por recordar la coreografía del combate.

En algún despacho con aire acondicionado, los ideólogos de la milicia popular se sentían orgullosos. Habían logrado el más grande de los trucos de magia: transformar la desesperación en obediencia, el hambre en fervor patriótico. Les daban un fusil de palo a cambio de un plato de lentejas, y les vendían la ilusión de que eran los guardianes de la patria, cuando en realidad eran las primeras víctimas de un sistema que los había despojado de todo, incluso de su derecho a la indiferencia.

La militarización de los barrios era la jugada final, la pieza clave en el ajedrez de un poder que se tambaleaba. La excusa era la "defensa de la revolución", pero el objetivo real era disolver la identidad del individuo en la del colectivo, sembrar el miedo al enemigo externo para que nadie se atreviera a mirar al enemigo interno. La verdadera guerra no se libraba en las fronteras, sino en la mente de cada ciudadano, en el último rincón de dignidad que les quedaba.

¿A qué precio se vende la libertad, si la única opción es la servidumbre?

Share this:

Publicar un comentario

 
Copyright © Radio Cat Kawaii. Designed by OddThemes