Amor y Dolor:

 


Una Reflexión Cruda sobre la Violencia en las Parejas


 

La violencia en las relaciones de pareja es un tema incómodo, un tabú que preferimos ignorar. Pero la realidad es que existe, y nos afecta a todos, de una forma u otra. No hablo solo de golpes y moretones, sino de esa violencia sutil, psicológica, que se disfraza de amor y control.

He visto de cerca cómo el amor se puede convertir en una jaula, cómo la persona que debería ser tu refugio se transforma en tu peor pesadilla. He visto a mujeres fuertes y seguras convertirse en sombras, anuladas por el miedo y la manipulación. Y también he visto a hombres, confundidos y heridos, incapaces de reconocer que sus acciones son violencia.

La violencia no entiende de géneros, ni de clases sociales. Es un monstruo que se alimenta de la inseguridad, del miedo, de la necesidad de control. Y se disfraza de mil maneras: celos enfermizos, insultos disfrazados de "bromas", chantajes emocionales, aislamiento... la lista es interminable.

¿Qué lleva a alguien a ejercer violencia? ¿Inseguridad, poder, traumas? El agresor manipula, justifica, y el ciclo se repite. El machismo perpetúa la violencia, el silencio lo protege. Es hora de cuestionar roles y estereotipos, de hablar claro. La violencia deja cicatrices invisibles: miedo, ansiedad, baja autoestima. El agresor aísla, controla, la dependencia se vuelve una trampa. El apoyo psicológico es vital, las redes de ayuda son un salvavidas. La educación en igualdad es clave, desde la infancia. Los medios y la cultura pueden normalizar o prevenir la violencia. Los hombres deben ser aliados, cuestionar sus actitudes, denunciar, apoyar. Una masculinidad sana se basa en el respeto.

¿Por qué permitimos que esto suceda? ¿Por qué nos quedamos callados ante el sufrimiento ajeno? Creo que es hora de romper el silencio, de hablar claro sobre este tema. No podemos seguir normalizando la violencia, justificándola con excusas baratas.

El amor no duele. El amor no humilla. El amor no controla. El amor es libertad, respeto, admiración. Si tu relación te hace sentir menos, si te hace dudar de tu valía, si te hace sentir miedo... eso no es amor. Eso es violencia.

No te quedes callado. No te resignes a vivir en una relación tóxica. Busca ayuda, habla con alguien de confianza, denuncia. No estás solo. Y recuerda: mereces ser amado, de verdad.

 

 

 Autor  Whisker Wordsmith © Radio Cat Kawaii

 

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