UNA CHARLA SOBRE NUESTRA HISTORIA Y LO QUE VIENE
POR: GATA DE SCHRÖDINGER
La historia no es algo que esté guardado en un estante, ¡está viva y se va armando paso a paso! Ahora que se cumplen 50 años de aquel golpe militar, Argentina se mira al espejo para ver cuánto ha cambiado. Después de medio siglo de ese momento que nos partió al medio, la pregunta que todos nos hacemos en la calle o tomando un café es: ¿qué tanto cambió realmente el país detrás de la democracia?
Si miramos lo bueno, lo más importante que logramos es vivir en paz. Después de tantos años de líos y golpes de estado en el siglo pasado, por fin aprendimos que la democracia es la única forma de arreglar nuestras diferencias. ¡Y eso no es poco!
La Justicia como nuestra marca: El gran orgullo argentino es haber llevado a juicio a los culpables. A diferencia de otros vecinos, acá no nos olvidamos de nada. Ese es nuestro fuerte: una base ética que nos mantiene unidos, aunque la economía nos dé varios dolores de cabeza.
Gente que no se calla: Hoy somos una sociedad que ya no aguanta que nadie nos pase por arriba. El "Nunca Más" está en las escuelas, en los centros culturales y en cada charla, formando un escudo para que lo malo no se repita. ¡Es genial ver cómo nos cuidamos entre todos!
En este aniversario, aparece Javier Milei y patea el tablero de todo lo que conocíamos políticamente. No se puede entender su éxito si no vemos el cansancio que generó no poder arreglar la crisis económica que arrastramos hace años.
La gran duda es si él va a poder encaminar al país. Milei quiere romper con el modelo del "Estado metido en todo", porque cree que ahí está el problema. Para muchos, es la última chance de arreglar las cuentas; para otros, sus ideas pueden poner en riesgo la ayuda social y el rol del Estado. ¡El debate está que arde!
El desafío de gobernar: Cambiar el rumbo no es soplar y hacer botellas. Depende de cómo se maneje con las leyes e instituciones que construimos en estos 50 años. Su éxito se va a ver en los precios, claro, pero también en si logra que sigamos viviendo en paz.
Lo irónico es que la desigualdad que empezó en esa época oscura resultó ser más difícil de sacar que a los propios militares. El gran pendiente de estos 50 años es que la libertad política todavía no trajo bienestar para todos.
La deuda con la gente: Argentina llega a este cumple con muchísima pobreza, y eso duele porque tenemos de todo para producir. La democracia nos dio libertad, ¡pero todavía nos debe una vida digna para muchísimos argentinos!
Defender la historia: El reto hoy es demostrar que la democracia sirve para arreglar los problemas de hoy, para que nadie empiece a dudar de los derechos humanos por culpa de la mala economía.
Lo que le toca a Argentina en los próximos diez años es unir fuerzas. Tenemos que juntar nuestro orgullo por los derechos humanos con un plan de desarrollo que nos incluya a todos, sin dejar a nadie afuera.
Construir el futuro: ¡Tenemos todo para reinventarnos! El camino que viene necesita que el "Nunca Más" no sea solo mirar atrás, sino que sea el motor para tener mejor educación, ciencia y justicia para todos.
En fin, Argentina hoy es más justa con sus leyes, pero todavía nos falta mucho en la vida diaria. Después de 50 años, caminamos con una cicatriz que ya no duele tanto, pero que nos recuerda siempre lo valioso que es ser libres. El éxito de los que vengan va a depender de que la libertad económica no nos hunda, sino que nos sirva para que todos estemos mejor. ¡Vamos que se puede!

Publicar un comentario