🌌 SOBERANÍA DEL YO: EL TRAUMA Y EL ALGORITMO
Hemos de reconocer que el vacío no se llena con miradas digitales, sino que se oculta tras ellas. La vida nos ha enseñado que una herida en la infancia no es solo un recuerdo triste; es un cambio en la forma en que nuestro cuerpo busca consuelo. Cuando un niño crece sin sentirse protegido o visto, su instinto de supervivencia desarrolla una sed desesperada de alivio. Años después, las redes sociales aparecen como un refugio falso, diseñado para alimentarse de esa grieta que llevamos dentro. No eres tú quien busca perderse en la pantalla, es tu herida intentando calmar un dolor que no encuentra nombre.
El dolor del pasado mantiene al cuerpo en un estado de alerta constante, un miedo silencioso que solo parece calmarse cuando recibimos un gesto de aprobación ajena. Ese refugio digital se convierte en una muleta para caminar con una soledad que no hemos aprendido a abrazar.
La fatiga del corazón que busca consuelo en el ruido.
La trampa de mendigar afecto en espejos de cristal.
"El trauma no es lo que te sucede, sino lo que sucede dentro de ti como resultado de lo que te sucedió. Las adicciones son el intento de resolver un problema de dolor emocional." — Gabor Maté.
Si miramos nuestra conducta, el mundo digital funciona como un mercado de necesidades básicas. Para alguien que no recibió seguridad en sus primeros años, sentirse ignorado es como una amenaza de abandono real. El entorno en el que vivimos hoy sabe detectar ese hambre de pertenencia y nos ofrece pequeños bocados de compañía artificial que, lejos de saciarnos, nos dejan más hambrientos y dependientes.
Una infancia difícil genera un caos interno que nos asusta; por eso intentamos poner orden a través de la vida perfecta que vemos en otros. Pero al ser una paz fingida y no una calma real que podamos tocar, el resultado es siempre más cansancio. Recuperar el mando de nuestra vida exige que dejemos de mirar hacia afuera y empecemos a cuidar lo que sucede en nuestra propia piel.
Has comprendido por qué te sientes vulnerable. Has visto que tu necesidad de calma ha sido capturada por sombras del pasado. Ahora mismo, has de alejarte de todo lo que brille en una pantalla durante 2 horas y has de buscar una sensación real: camina descalzo, escribe tus miedos en papel o siente el esfuerzo de tus músculos al moverte. Has de volver a ser el dueño de tus pasos antes de que el mundo te convierta en un espectador de tu propia vida.

Publicar un comentario