🏛️ La Oscilación del Átomo Humano
El Trastorno Bipolar no es una fluctuación del carácter, es una falla en el sistema de frenado neuroquímico. Mientras el mundo exterior percibe "cambios de humor", el sujeto experimenta una guerra de neurotransmisores que desmantelan la soberanía del "yo". No se "está" bipolar; se navega una condición biológica donde la dopamina y la noradrenalina dictan el ritmo de una existencia que oscila entre la omnipotencia de la manía y la parálisis del abismo.
En la fase maníaca, el cerebro entra en un estado de hiper-conducción. La necesidad de sueño desaparece, el pensamiento se acelera (taquipsiquia) y la percepción del riesgo se anula. No es felicidad; es una aceleración biológica que puede derivar en psicosis, donde la persona se siente capaz de conquistar el mundo mientras su realidad financiera y social se incendia.
A diferencia de la depresión unipolar, el "bajón" bipolar es un colapso sistémico. Es el cobro de intereses de la energía prestada durante la manía. Se caracteriza por:
Anhedonia absoluta: Incapacidad de sentir placer.
Dolor psicogénico: El cuerpo duele como si la gravedad hubiera aumentado.
Riesgo Vital: El contraste entre la gloria previa y el vacío actual genera una ideación suicida de alta letalidad.
La meta clínica no es la felicidad eterna, sino la Eutimia. Es el equilibrio precario pero funcional. Requiere un blindaje triple: farmacología precisa (litio, anticonvulsivantes), higiene del sueño innegociable y una red de contención que actúe como radar externo cuando el radar interno falla.

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