El simulacro del poder
La realidad política venezolana ha mutado en una Vigilancia Algorítmica donde dos señales compiten por el mismo ancho de banda. Mientras María Corina Machado proyecta en el ecosistema digital un reconocimiento hacia Trump —un nodo de poder externo—, Jorge Rodríguez utiliza la infraestructura analógica del Estado para emitir una frecuencia de resistencia. Planteo que ambos eventos son capas de un Simulacro donde la soberanía ya no se ejerce sobre el territorio, sino sobre la percepción del usuario.
No estamos ante dos eventos aislados, sino ante una colisión de hiperrealidades. Machado busca la validación en el servidor global (Trump/Nobel), mientras Rodríguez intenta parchear el sistema interno mediante la narrativa de la nación agredida.
El mensaje de Machado es una maniobra de diplomacia de guerrilla: utilizar el prestigio simbólico del Nobel y la figura de Trump como un "firewall" contra la invisibilidad. Hemos verificado que esta acción genera un pico de dopamina digital en su base de datos de seguidores, pero carece de ejecución en el hardware real del país. Por otro lado, la alocución de Rodríguez es un protocolo de defensa del sistema: un mensaje a la nación que actúa como un software de control para reafirmar quién posee las llaves del servidor central (Miraflores). La tensión entre el reconocimiento externo y el control interno crea un bucle de retroalimentación donde la verdad se desintegra en favor de la narrativa más ruidosa.
Los datos de tráfico en redes muestran una polarización extrema donde cada bando consume únicamente su propia señal, ignorando el "ping" del oponente. Verificamos que el uso de Trump como figura de apoyo por parte de Machado es percibido por el aparato estatal como un troyano extranjero, justificando así la respuesta de Rodríguez en cadena nacional. La realidad se ha fragmentado en dos sistemas operativos incompatibles que intentan correr en la misma máquina.
Esta dualidad mediática es la fase final de la desintegración del consenso. Al documentar este choque, aceptamos que Venezuela vive en una simulación de mando dual donde las palabras de uno y el reconocimiento de la otra son solo bits en una guerra de desgaste. El mensaje a la nación de Rodríguez es el cierre del puerto; la presentación de Machado es la búsqueda de un nuevo servidor.
"Has consumido cada señal como si fuera la salvación, y ahora que has verificado que tu identidad es solo el campo de batalla de dos narrativas que no te pertenecen, ¿has comprendido que has entregado tu realidad a un simulacro que no tiene salida?"

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