La Paradoja Farmacéutica: Cuando el Remedio Acelera el Olvido
La veracidad del riesgo reside en el uso de antipsicóticos y fármacos con carga anticolinérgica. Bajo la óptica de la Neurociencia de Cajal, se ha observado que la inhibición de la acetilcolina —fundamental para la memoria y el aprendizaje— provoca una neblina cognitiva que muchos médicos confunden con el avance "natural" de la demencia. Este error de diagnóstico genera una "cascada farmacológica": se prescriben nuevos medicamentos para tratar los efectos secundarios de los anteriores, colapsando el equilibrio homeostático del anciano.
Estudios clínicos indican que el uso de antipsicóticos atípicos en pacientes con demencia aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares en un 200% y la mortalidad general en un 1.6%.
La carga anticolinérgica total se correlaciona directamente con una reducción del volumen cerebral en la resonancia magnética, afectando áreas críticas como el hipocampo.
El sistema médico prioriza el control conductual (evitar que el paciente se agite o deambule) sobre la preservación cognitiva. Al sedar la "molestia" social del paciente, se aniquila su capacidad residual de conexión con el entorno. La medicina ha intercambiado la calidad de vida por la facilidad de gestión del paciente, convirtiendo el tratamiento en una sentencia de aislamiento mental.
La polifarmacia en mayores de 80 años es el mayor predictor de hospitalización evitable. La arquitectura de la prescripción actual carece de una visión holística; se trata el órgano, pero se ignora la red neuronal. La veracidad es contundente: menos es, con frecuencia, más vida. La desprescripción guiada no es un abandono, sino un acto de rescate frente a una química que ha dejado de ser terapéutica para volverse hostil.
Publicar un comentario