La Mercantilización del Sueño: Melatonina y la Colonización del Ritmo Biológico
Indudablemente, la administración sistemática de melatonina en la infancia ha operado como una herramienta de control biopolítico destinada a ajustar los cuerpos en desarrollo a las exigencias de productividad del mundo adulto. Se ha observado que este fenómeno no ha sido una respuesta a una necesidad clínica real, sino la medicalización de una resistencia natural del niño frente a un entorno saturado de estímulos lumínicos y dispositivos digitales. La familia, atrapada en la misma maquinaria de rendimiento, ha recurrido al fármaco como un sedante estructural que ha permitido silenciar la protesta del organismo infantil ante la falta de una higiene del sueño genuina. Al externalizar la regulación hormonal mediante la ingesta de suplementos, se ha iniciado un proceso de expropiación de la soberanía biológica del menor, quien ha dejado de aprender a habitar la transición hacia la oscuridad para depender de una solución química mercantilizada.
La infraestructura del descanso ha sido sustituida por una tecnología de la obediencia nocturna. Resulta evidente que la melatonina ha funcionado como una cortina de humo que ha ocultado la raíz del problema: la invasión de la luz azul y la disolución de las rutinas de anclaje. El sistema nervioso pediátrico, sometido a una estimulación constante, ha visto alterado su desarrollo endocrino bajo la promesa de una eficacia inmediata que la industria del bienestar ha promovido sin cuestionar los efectos a largo plazo en la maduración hormonal. El alivio sistémico ha demandado que se desmantele esta dependencia, reconociendo que el sueño no ha de ser un producto que se administra, sino un derecho que se cultiva a través de la arquitectura del ambiente y la desconexión tecnológica. En última instancia, intervenir el ciclo circadiano de un niño sin causa médica ha constituido un acto de colonización psíquica que ha priorizado la conveniencia del sistema sobre la integridad del sujeto.
"Tú has creído que estabas apagando el mundo para que tu hijo descansara, sin notar que solo has estado forzando el interruptor de una máquina que ya no sabe cómo encenderse por sí sola."

Publicar un comentario