El Espejismo de Einstein-Rosen: La Ilusión del Puente y la Verdad del Tiempo
La veracidad del secreto reside en la equivalencia ER = EPR. Bajo la óptica de la Física de Einstein y Susskind, se ha planteado que dos agujeros negros conectados por un agujero de gusano (ER) son físicamente equivalentes a dos partículas entrelazadas (EPR). Esto implica que la geometría del espacio-tiempo surge directamente del entrelazamiento cuántico. Si el entrelazamiento es la "tierra" de la realidad, el tiempo es la sombra que proyecta la información al procesarse. No "viajamos" a través del tiempo; nos desplazamos por una red de estados entrelazados cuya conectividad define nuestra percepción del "ahora".
La paradoja de la pérdida de información en agujeros negros ha forzado a los físicos a aceptar que la información debe ser holográfica, residiendo en la superficie y no en el volumen.
Experimentos con procesadores cuánticos han logrado simular la dinámica de un agujero de gusano mediante el teletransporte de información cuántica entre cúbits entrelazados.
El "falso mito" del agujero de gusano físico oculta que el universo es un ordenador cuántico donde el espacio-tiempo es el *software* y el entrelazamiento es el *hardware*. La gravedad no es una fuerza, sino el "pegamento" informativo que mantiene unidos estos nodos. El secreto del tiempo es que este no existe fuera de la computación de estados; es la medida de la complejidad del entrelazamiento entre dos puntos del sistema.
La idea de "cruzar" un agujero de gusano es matemáticamente inestable sin energía negativa exótica. Sin embargo, la veracidad cuántica nos dice que la "conexión" ya existe en cada partícula de nuestro cuerpo. La arquitectura del universo es una red neuronal de escala cósmica donde cada "puente" es una línea de código que une el pasado con el futuro de forma no-lineal. El tiempo no pasa; nosotros somos el proceso de lectura de un registro que ya está escrito en la geometría de la quinta dimensión.
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