CÓMO EL CAPITAL FARMACOLÓGICO INYECTA QUÍMICA DE PAZ PARA OCULTAR LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL
Asistimos a la versión más cínica de la biopolítica aplicada a la clase trabajadora. La lógica es implacable: la clase dominante no está dispuesta a cambiar las estructuras económicas y sociales que generan la violencia doméstica **(alienación, precariedad, patriarcado en crisis). En su lugar, ofrecen una solución química, un antidepresivo común, para individualizar el problema y mantener la paz en el hogar sin tocar la estructura del poder. El "primer estudio mundial" es un acto de colonización epistemológica que convierte la rabia social en un síntoma químico. ¡La violencia doméstica es un crimen de poder, no una deficiencia de serotonina! 🤯📜
Analizamos la trampa de la medicalización. La violencia en el hogar es un síntoma de la desintegración social, la presión económica que aplasta al proletariado y la crisis de la identidad masculina impuesta por el capital. Al proponer un antidepresivo (como un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina) como tratamiento, la ciencia del establecimiento logra tres objetivos perversos:
El problema deja de ser la desigualdad salarial o la alienación laboral y se convierte en un fallo individual de la química cerebral del hombre. El sujeto violento no es producto de un sistema roto, es un paciente con un desequilibrio biológico. El biopoder asume el control **de la conducta social mediante la prescripción **de la obediencia química.El antidepresivo común es un producto barato y de producción masiva que garantiza un mercado cautivo de por vida. Es más rentable administrar una píldora a millones **de hombres estresados que reestructurar la economía o invertir en educación social masiva. La paz se compra con la ganancia farmacéutica.
Mi criterio es firme: Este estudio no es una solución para la violencia, sino una estrategia **de control social que cubre con un veloz blanco **de ciencia los horrores **de un sistema económico que ha fracasado en mantener la dignidad humana. La píldora no cura el dolor, solo silencia la protesta química del cuerpo oprimido.
Si te ofrecen una píldora para curar la rabia que sientes contra la estructura social, ¿cómo puedes creer que esa píldora no es la cadena química que te mantiene esclavo del mismo sistema que te oprime a ti y a los tuyos?

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