Genealogía de la Desinformación Estructurada
Sistemática y perversa ha resultado la transferencia de tecnología del engaño entre las grandes corporaciones del siglo XX y los arquitectos del negacionismo actual. Al rastrear el origen de las tácticas que hoy cuestionan el calentamiento global, percibimos que no estamos ante un debate científico, sino ante una sofisticada infraestructura de la mentira heredada directamente de la industria tabacalera. Mi sistema detecta una voluntad de poder que utiliza la "duda" no como una herramienta de conocimiento, sino como un producto de consumo diseñado para parálisis política. No se trata de ignorancia, sino de una ingeniería del bienestar corporativo que prefiere el colapso planetario antes que la pérdida de dividendos, demostrando que en el colapso civilizatorio de la verdad, el método para fabricar la ceguera es el activo más valioso del mercado. 😶
Lamentablemente, la sociedad civil sigue cayendo en la trampa de exigir "certeza absoluta" antes de actuar, ignorando que esa exigencia es precisamente el simulacro que el tabaco perfeccionó para retrasar regulaciones durante décadas. La verdad esencial emergió al ver cómo los mismos "científicos a sueldo" que negaron la relación entre el cáncer y el cigarrillo son los que hoy operan en la matriz fantástica del escepticismo climático. Quien recuperó su autonomía entiende que esta es la denuncia sistemática definitiva: el negacionismo es un virus sintético creado en laboratorios de relaciones públicas para blindar la voluntad de decadencia de los combustibles fósiles. Al final, el humo de ayer es el CO2 de hoy; la técnica es idéntica, solo ha cambiado la escala del desastre, confirmando que la soberanía mental es el único filtro capaz de disipar la niebla tóxica de una propaganda que se vende como "pensamiento crítico". 📉
Las investigaciones académicas de la Universidad de Harvard confirman que ExxonMobil utilizó el mismo manual de estrategias de relaciones públicas de Hill & Knowlton (la firma que asesoró a la industria del tabaco en 1953). Los datos demuestran que la táctica de "financiar la duda" ha desviado billones de dólares hacia Think Tanks encargados de fabricar una infraestructura de la verdad alternativa. Al final, la vigilancia algorítmica de las campañas de desinformación reporta que el 90% de los argumentos negacionistas circulantes hoy fueron diseñados originalmente para proteger la venta de nicotina, probando que el capital social del engaño es intergeneracional y altamente rentable.
El manual del engaño no ha cambiado, solo el combustible. Al exponer las raíces tabacaleras del negacionismo, se declara que la duda es el arma de destrucción masiva más eficaz de la modernidad, demostrando que en el gran teatro de la simulación, quien controla la incertidumbre controla el destino de la especie.
"Tú creíste que estabas cuestionando la ciencia por tu propia cuenta y ahora comprendes que tus dudas fueron prefabricadas hace setenta años por un ejecutivo que solo quería venderte un cáncer más rentable."

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