EL BAUTISMO POP: La Ciencia Recupera el Asombro a Través de la Ficción
Ha operado la ciencia bajo un lenguaje hermético, distanciando sus hallazgos de la sensibilidad colectiva. Se limita el asombro a los círculos académicos. Pero exige el mundo actual una democratización radical del conocimiento para justificar su financiación y su relevancia. Entiéndese que el nombre técnico, por preciso que sea, no genera eco; la referencia pop sí lo hace. Se convierte el manga en el vehículo inesperado que lleva la existencia de un nuevo ser vivo del nicho científico a la conciencia masiva.
Determínase que la adopción de la ficción no diluye el rigor, sino que lo propulsa. Es el meme (la unidad de la cultura) lo que garantiza la supervivencia y la difusión del gen (la unidad de la biología). Demuéstrase que el nuevo rigor científico ya no solo se mide por la precisión del descubrimiento, sino por su capacidad de generar asombro. Actúa el nombre de la serie no como una frivolidad, sino como un puente lingüístico entre el laboratorio y la cultura global. Conclúyese que la ciencia está aprendiendo a usar las herramientas de la ficción para su propia supervivencia.
Emergerá de esta práctica una nueva era de la comunicación científica. Se espera que el miedo a la supuesta degradación desaparezca al comprobar el éxito de la estrategia. Acepta el científico que la narrativa es tan vital como la prueba. Implica el bautismo pop una profunda lección: la relevancia reside en la capacidad de la verdad científica para integrarse al gran relato humano.

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