Banalidad del Descontento: Cuando la Angustia Climática es Diagnosticada como Mala Actitud
Confirmar que el calor extremo vuelve a la gente "más negativa" no es un estudio; es un Dictado del Optimismo. La Patología estructural es la Banalidad del Descontento. El sistema ha transformado una amenaza existencial y un fallo de ingeniería —la crisis climática— en un simple trámite psiquiátrico individual.
La realidad objetiva dicta que el planeta se quema, que los patrones de vida colapsan y que la inacción es la única variable constante del poder. Sin embargo, el aparato de control impone el Doble Pensar (Doublethink): la gente debe aceptar la catástrofe y, al mismo tiempo, proyectar una actitud de resiliencia y optimismo a toda costa.
Quien no logra este malabarismo emocional se convierte en el Chivo Expiatorio Social. El individuo que reacciona con lógica al caos —con ira o frustración— es inmediatamente etiquetado como "negativo", un individuo con un "problema de temperamento", y no como un testigo lúcido de la verdad. Esto crea una situación de Absurdo Camusiano donde se castiga al individuo por su reacción coherente.
Aquí se evidencia el Control del Lenguaje. Al culpar al sol por la ira, se le arrebata al descontento su validez política. La estructura se limpia las manos y obtiene una excusa perfectamente válida para la inacción: "No podemos avanzar porque la gente está demasiado emocional." De esta forma, se desactiva la única herramienta de presión del colectivo: la legitimidad de la ira. La persona siente la amenaza de la extinción y es culpada por sentirla.
La próxima generación no vivirá bajo un régimen de represión física, sino bajo una Dictadura del Tono. El Absurdo Final será que el último acto de rebeldía en la Tierra no será protestar, sino negarse a ser "positivo".

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